Top 5 – Phish-o-ween

Hoy se cumple un mes del ya clásico set de Kasvot Växt que Phish se sacaron de la manga para su show de Halloween de este año, inventándose un grupo ficticio de disco-prog escandinavo de los setenta, componiendo un disco entero a su estilo y extendiendo un bulo por la red para hacer creer que estaban versionando a una banda real.

En su día ya dimos buena cuenta de todos los detalles de tan imprevisible noche y hoy, coincidiendo con el final de noviembre, el que quizá sea el mes Phish por excelencia del año (evidencia nº1: esta epopeya de 57 minutos a partir de “Runaway Jim” que se sacaron del sombrero hace exactamente 21 años, el 30 de noviembre de 1997, en el Worcester Center), echamos la vista atrás para recordar 5 de los mejores conciertos de Halloween con los que los cuatro fantásticos de Vermont han dado inicio al penúltimo mes del año “disfrazándose” de algunos de sus ídolos musicales.

Come waste your time with me…

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Top 5 – 46 años de Woodstock

Woodstock

Este fin de semana se cumplen 46 años del festival más icónico de la historia del rock: Woodstock. Entre el 15 y el 17 de agosto de 1969, unas 400.000 personas se reunieron en los terrenos del granjero Max Yasgur en Bethel, un pequeño pueblo del condado de Sullivan, 40 millas al suroeste de la ciudad de Woodstock, Nueva York, para tres días de paz y música que han pasado a los anales como el acontecimiento clave de la contracultura hippie de finales de los sesenta.

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Bootleg: The Who – Philadelphia Spectrum, 4/12/1973

1973

A finales de 1973 The Who se embarcaron en una gira por Inglaterra y Estados Unidos para promocionar su lanzamiento más reciente: el majestuoso doble álbum Quadrophenia. Publicado en el mes de octubre, Quadrophenia fue el primer disco de material nuevo editado por la banda en más de dos años (desde el ya lejano Who’s Next de 1971) con lo cual el tour despertó una gran expectación entre el público, que se agolpó en enormes recintos para ver a los Who llevar al escenario la segunda ópera rock de Pete Townsend. Lo que estos afortunados se encontraron fue a la banda más explosiva de la historia del rock en un delicado momento de tenso y salvaje poderío, al borde del abismo y envueltos en una accidentada espiral de creatividad y locura que ha pasado a los anales como uno de los momentos más fascinantes y poco documentados de toda su carrera.

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The Pretty Things: Entrevista exclusiva

Phil Dick

Estamos doblando la esquina de la avenida de Pedro Diez con la calle Cuclillo para llegar a Gruta 77 cuando, de repente, nos encontramos frente a frente con Dick Taylor. El septuagenario guitarrista y sus dos acompañantes pasan de largo y, tras unos segundos de incrédula perplejidad, echamos a correr para abordarle y preguntarle si le importaría concedernos una entrevista. Taylor asegura que no hay ningún problema y nos guía hasta un bar cercano donde, tras invitarnos a sentarnos a la mesa con él, procede a mostrarse sorprendentemente cercano, amable y comunicativo durante los más de treinta minutos que dura nuestra conversación, bromeando y exhibiendo una cercanía que transmite la sensación de estar charlando con un simpático parroquiano con el que coincides a menudo en la misma tasca y que siempre tiene buenas historias que contar.

Pero las historias de Dick Taylor no son las de cualquier parroquiano de bar. El hombre de 71 años que tenemos ante nosotros montó cierta banda junto a unos tales Mick Jagger y Keith Richards allá por 1960; banda que abandonó a finales de 1962, al poco de que adoptaran el nombre Rolling Stones, para montar su propio grupo, los Pretty Things, cuya imagen y actitud hacían que los Stones parecieran hermanitas de la caridad. Durante los siguientes seis años, Taylor y los Pretty Things abanderarían el sonido sucio y subversivo del rhythm & blues británico, serían pioneros en el desarrollo de la psicodelia con temas como “Defecting Grey”, a cuyo lado “Strawberry Fields Forever” o “See Emily Play” parecían inocentes canciones de cuna, y compondrían la primera ópera rock de la historia, S.F. Sorrow, un disco cuyos surcos Pete Townshend llegaría a desgastar de tanto escucharlo. Tras abandonar la banda en 1969, Taylor tuvo un importante rol en el desarrollo del rock underground británico al producir los primeros discos de bandas como Hawkwind o Cochise.

Durante parte de la entrevista también se nos une el carismático vocalista Phil May, que siguió tirando del carro de los Pretty Things tras la marcha de Taylor, llevándoles a grabar su segunda obra maestra consecutiva, Parachute, y guiándoles a través de una década de 1970 en la que se codearon con Led Zeppelin y se convirtieron en una influencia crucial para el movimiento punk antes de su separación en 1976. Pero pese a este papel decisivo en el desarrollo del rock and roll de los últimos 50 años, los Pretty Things nunca llegaron a tener el éxito que hubieran merecido, y mientras sus contemporáneos llenan estadios noche tras noche y ganan millones, Taylor y May llevan treinta años girando en una furgoneta por salas pequeñas con el cartel de “banda de culto” a cuestas. Una circunstancia que, a la larga, probablemente haya demostrado ser un aliciente para los Pretties, que no muestran ni un ápice de la inaccesibilidad, la grandilocuencia y la arrogancia que suele caracterizar a las estrellas del rock. Resulta cuanto menos sorprendente conocer a dos tipos que, con semejante pedigrí, tengan los pies tan en el suelo y derrochen tal simpatía y afabilidad en el trato como Dick Taylor y Phil May. Damas y caballeros: The Pretty Things.

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