Top 5 – John Abercrombie

El pasado martes un paro cardíaco acabó con la vida de John Abercrombie a la edad de 72 años. Aunque puede que su nombre no sea tan conocido como los de John McLaughlin o el también recientemente fallecido Larry Coryell, Abercrombie fue uno de los guitarristas de jazz más importantes de los años sesenta y setenta, protagonista clave de la apertura del género a sonoridades procedentes del lenguaje del rock que blandió el mástil de su Gibson en la primera línea de fuego junto a algunas de las figuras más prominentes del jazz rock.

Como es habitual entre la gran mayoría de instrumentistas de jazz, Abercrombie siguió tocando y grabando hasta una edad muy avanzada y de hecho su último disco de estudio, Up and Coming, grabado junto a Marc Copland, Drew Gress y Joey Baron, data de este mismo 2017. Su producción posterior a los setenta está salpicada de trabajos muy variopintos e interesantes, desde experimentos con guitarras sintetizadas en Current Events de 1987 hasta colaboraciones con el gran saxofonista Charles Lloyd en los albores del siglo XXI,  pero en esta lista nos vamos a centrar en cinco trabajos que datan de la época 1970-1975 y que ponen de manifiesto el papel clave que el guitarrista jugó en aquella fascinante época de libertad musical sin precedentes que fue la primera era del jazz fusión.

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Miles Davis – The Bootleg Series Vol. 4: At Newport 1955-1975

Miles Newport

Acaba de anunciarse el cuarto volumen de las Bootleg Series de Miles Davis, que saldrá a la venta el próximo 17 de julio. Este nuevo lanzamiento rompe el patrón marcado por sus tres predecesores, que se habían dedicado a reunir distintos conciertos de un mismo año dentro de la carrera del trompetista y habían ido ordenados de manera cronológica, cubriendo hasta ahora los años 1967, 1969 y 1970. En principio esto podría suponer una decepción para aquellos que, como yo mismo, estuvieran esperando un cofre con shows de la época del demoledor On The Corner, pero lo cierto es que el contenido de este Miles Davis At Newport 1955-1975 promete y mucho.

Como su nombre indica, la caja recopilará las actuaciones que el trompetista y su banda ofrecieron en el mítico festival de jazz de Newport, organizado por el célebre George Wein, a lo largo de dos décadas. Cuatro cd’s con 296 minutos de música que abarcan temas interpretados durante 8 conciertos distintos por 7 formaciones diferentes del siempre cambiante grupo de Miles.

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Miles Davis, Rock And Roll Star

Miles 2

“Podría montar la mejor banda de rock and roll que jamás hayas escuchado.”

Así se expresaba Miles Davis en diciembre de 1969, y lo hacía desde un púlpito cuanto menos simbólico: la portada de Rolling Stone, la revista de rock and roll por excelencia. Tan sólo un año antes hubiera resultado impensable que un músico de jazz, un género que a finales de los sesenta había perdido toda su aura cool y su tirón comercial entre la juventud en favor del rock, apareciera en la cubierta de una de las publicaciones más populares de la contracultura, pero en los últimos meses Miles había desatado una auténtica revolución musical que había conseguido derribar las hasta entonces insalvables barreras que separaban ambos géneros.

Desde mediados de los sesenta, algunos músicos de rock habían incorporado elementos de jazz a su sonido, como las largas improvisaciones instrumentales características de los grupos psicodélicos de San Francisco o los experimentos con sonoridades propias del avant-garde de artistas como Frank Zappa o la Velvet Underground, pero Miles Davis fue el primer gran icono del jazz que traspasó la línea divisoria entre ambos géneros, difuminando sus límites y provocando un cisma que a día de hoy sigue abierto en los círculos jazzísticos más puristas.

Durante un período de unos tres años, entre 1968 y 1971, el trompetista se codeó con Jimi Hendrix, compartió escenario con Santana y los Grateful Dead, participó en uno de los mayores festivales de rock de la época y grabó una serie de controvertidos discos que aún a día de hoy suenan revolucionarios. Esta es la historia de cómo Miles Davis cambió el rumbo de la historia del jazz y del rock para siempre.

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“I’m made of metal – my circuits gleam!”

Unleashed

Birmingham, “la fábrica del mundo”, icono del poderío manufacturero de la Inglaterra post-industrial y locomotora del progreso del Reino Unido a lo largo de los últimos tres siglos. A mediados de la década de 1960, las expectativas para un chaval medio de Birmingham no iban más allá de pasar su vida entera trabajando en una fábrica de metal fundido. Estas fábricas dibujaban el paisaje de la ciudad y forjaban el carácter de sus habitantes desde la cuna hasta la tumba. El ruido sordo y metálico de la maquinaria resonaba día y noche, y el humo escupido por las chimeneas no sólo se olía sino que se podía masticar en el aire. Difícilmente podría imaginarse un escenario más apropiado para el nacimiento del heavy metal.

En 1965, un joven guitarrista de 17 años llamado Tony Iommi perdió la punta de dos dedos trabajando en una cadena de montaje en una fábrica de planchas de metal. Lejos de abandonar su vocación, Iommi utilizó sus conocimientos de metalurgia para fabricar dos prótesis que sustituyeran los extremos de estos dedos amputados. El sonido resultante cambiaría el curso de la música para siempre cuando, unos años después, Tony y sus amigos Ozzy, Geezer y Bill decidieran empezar a hacer “música de película de terror”. Black Sabbath fueron los padres del heavy metal, pero entre sus primeros acólitos se encontraba otro joven de Birmingham destinado a formar la banda que definiría el sonido y la estética del género de manera definitiva. Su nombre era K.K. Downing y el de su banda, prestado de una canción del John Wesley Harding de Bob Dylan, Judas Priest.

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