California Jam 1974

Cal Jam

Hoy se cumplen 41 años del que fue probablemente el último gran acontecimiento de la era dorada de los festivales al aire libre en Estados Unidos, que había comenzado en 1967 con el festival de Monterey. El California Jam tuvo lugar el sábado 6 de abril de 1974 en la pista de carreras de Ontario y se alargó durante más de 12 horas. El concierto contó con un imponente cartel que bien podría funcionar como un muestrario del estado de la música rock a mediados de los setenta, alternando el heavy metal primigenio de Deep Purple y Black Sabbath con el rock progresivo de Emerson, Lake & Palmer, el sonido sureño de Black Oak Arkansas, el country rock de los Eagles y el funk y soul en plena metamorfosis hacia el fenómeno disco de Earth, Wind & Fire.

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“I’m made of metal – my circuits gleam!”

Unleashed

Birmingham, “la fábrica del mundo”, icono del poderío manufacturero de la Inglaterra post-industrial y locomotora del progreso del Reino Unido a lo largo de los últimos tres siglos. A mediados de la década de 1960, las expectativas para un chaval medio de Birmingham no iban más allá de pasar su vida entera trabajando en una fábrica de metal fundido. Estas fábricas dibujaban el paisaje de la ciudad y forjaban el carácter de sus habitantes desde la cuna hasta la tumba. El ruido sordo y metálico de la maquinaria resonaba día y noche, y el humo escupido por las chimeneas no sólo se olía sino que se podía masticar en el aire. Difícilmente podría imaginarse un escenario más apropiado para el nacimiento del heavy metal.

En 1965, un joven guitarrista de 17 años llamado Tony Iommi perdió la punta de dos dedos trabajando en una cadena de montaje en una fábrica de planchas de metal. Lejos de abandonar su vocación, Iommi utilizó sus conocimientos de metalurgia para fabricar dos prótesis que sustituyeran los extremos de estos dedos amputados. El sonido resultante cambiaría el curso de la música para siempre cuando, unos años después, Tony y sus amigos Ozzy, Geezer y Bill decidieran empezar a hacer “música de película de terror”. Black Sabbath fueron los padres del heavy metal, pero entre sus primeros acólitos se encontraba otro joven de Birmingham destinado a formar la banda que definiría el sonido y la estética del género de manera definitiva. Su nombre era K.K. Downing y el de su banda, prestado de una canción del John Wesley Harding de Bob Dylan, Judas Priest.

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