The Grateful Dead – Shake’s Picks 23: 11/6/1970, Capitol Theater, Port Chester, NY

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Bienvenidos al vigésimo tercer volumen de Shake’s Picks. Una vez más los avatares del mundo real han hecho que haya llegado con bastante retraso a nuestra cita mensual con las aventuras en directo de los Grateful Dead pero, de nuevo, espero que la espera haya merecido la pena. En esta ocasión vamos a viajar a un año clave en la historia de la banda, en el que su música empezó a dispararse en multitud de distintas direcciones al unísono. Retrasemos nuestros relojes hasta el 6 de noviembre de 1970, porque los Grateful Dead están a punto de salir al escenario del Capitol Theater de Port Chester.

Grateful Dead más Capitol Theater en 1970 es sinónimo de excelencia asegurada. Cualquiera de sus visitas al célebre enclave neoyorquino ese año está plagada de momentos absolutamente excepcionales: desde el tremendo “Viola Lee Blues” que desemboca en “Cumberland Blues” para cerrar el primer pase del 21 de marzo, hasta el épico set eléctrico del 24 de junio, que se abre con un arrollador “Not Fade Away > Easy Wind” e incluye una épica secuencia de “Dark Star” que atraviesa catarsis tras catarsis, o el show del 8 de noviembre, con un espectacular “Truckin’ > Dark Star” que acaba aterrizando ni más ni menos que en “Dancin’ In The Streets”.

Todos los conciertos de los Dead en Port Chester en 1970 son oro puro, pero existe un pequeño inconveniente, y es que Owsley Stanley, gurú sónico-químico de los Dead y encargado de grabarles desde la mesa de sonido durante sus primeros años, fue encarcelado a mediados de 1970 por posesión de LSD, con lo cual ninguno de estos shows existe en formato Soundboard. Todos estos momentos de pura épica Grateful Dead están disponibles tan solo en grabaciones de audiencia, y es por ello que nunca han sido editados oficialmente ni suelen ser nombrados cuando se elaboran listas de los mejores conciertos de la banda. Pero a pesar de que las grabaciones de AUD en un principio pueden resultar más “duras” que las de SBD merece la pena hacer un esfuerzo extra para disfrutar de maravillas como este Shake’s Picks 23 y, además, los AUD tienen el añadido de capturar no sólo la música, sino también el singular ambiente de los shows de los Dead de la época, recogiendo fragmentos de conversaciones, reacciones del público a la música y los propios esfuerzos del taper por no ser descubierto por los pipas de la banda, algo que se pierde por completo en cualquier grabación de SBD con mayor fidelidad pero también más frialdad.

Como he mencionado en la introducción, 1970 fue un año en el que la música de los Dead dio un giro para abrazar muchos matices nuevos. Fue la época de los shows anunciados como “An Evening with The Grateful Dead”, excelsos recitales que podían alargarse fácilmente hasta las seis horas de duración y que se abrían con un set acústico en el que la banda retomaba sus primerizas querencias folkies mediante temas tradicionales y composiciones nuevas que aparecerían en sus dos obras maestras de estudio Workingman’s Dead y American Beauty, ambas editadas ese mismo año. A continuación, Jerry Garcia volvía al escenario para tocar el pedal steel junto a los New Riders Of The Purple Sage, desgranando un repertorio de country rock con aroma a marihuana del que pronto se convertiría en el sonido por excelencia de la California de comienzos de los años setenta. Pero, por supuesto, la introducción de esta amalgama de nuevos sonidos y texturas no implicó que los Grateful Dead hubieran abandonado su faceta más ácida y expansiva, y los sets eléctricos que cerraban cada concierto (a menudo dos e incluso tres, como en el célebre show de Harpur College) incluyen algunos de los momentos de mayor demencia psicodélica de toda su carrera- Este tramo final del show del 6 de noviembre con el malogrado Ron ‘Pigpen’ McKernan al frente es un buen ejemplo.

La banda abre fuego con un afilado “Alligator”, que se mueve con la amenazadora cautela de un cocodrilo paseándose por los pantanos de Florida en busca de algo que echarse al estómago, pero en lugar de disolverse en un diálogo de baterías como era habitual, esta versión desemboca directamente en una estratosférica jam en la que las ráfagas disparadas por la Stratocaster de Garcia y el implacable bombardeo del bajo de Phil Lesh  intentan una y otra vez derribar el imponente muro rítmico construido por Mickey Hart y Bill Kreutzmann. Tras varios minutos de lucha sin tregua las partes renuncian a sus armas y firman una paz simbólica al deslizarse sin la menor dificultad a un “Not Fade Away” que hace estallar de júbilo a todo el Capitol Theater.

Con los años, la combinación de “Not Fade Away” y “Goin’ Down The Road Feelin’ Bad” se convertiría en uno de los mayores estandartes del repertorio Dead, pero a finales de 1970 tan solo llevaban unos meses interpretándola y es probablemente esta frescura la que convierte las versiones de ese año en algunas de las mejores que existen. Un vehículo perfecto para que los Dead explorasen la dualidad entre el ensordecedor terrorismo sónico de sus incursiones psicodélicas y la cálida luminosidad deudora de la música de raíces norteamericana que ellos mismo estaban reinventando con sus nuevas composiciones. Para cuando “GDTRFB” aterriza en un pequeño fragmento de ese “Mountain Jam” que los Allman Brothers adaptarían después de compartir escenario con los Dead, la música ha adquirido unos matices de expansiva espiritualidad que transforman el concierto en poco menos que una misa de góspel intergaláctico en la que la hostia consagrada viene impregnada de LSD.

Tras la explosiva coda de “Not Fade Away” Phil Lesh se lanza como loco al demencial ritmo de “Caution” y el resto de la banda sale disparada detrás de él en una frenética persecución. Pigpen vuelve a ponerse a los mandos de la locomotora, primero estableciendo un sinuoso diálogo entre su armónica y la guitarra de Garcia y después narrando su incursión a través de los oscuros pantanos en busca del escondite de la gitana que pueda devolverle el mojo a su estancada relación amorosa. El conjuro abre un agujero en el continuo espacio-temporal que hace desaparecer el suelo del Capitol Theater y precipita a público y banda en una angustiosa caída libre que no parece tener fin, en la que furiosas guitarras colisionan contra corrientes de frecuencias graves y golpes de platos como las olas del mar golpeando la costa durante una furiosa tempestad. Todo apunta a que nos encaminamos a una tormenta de “Feedback” pero, en pleno descenso por el precipicio, Garcia le hace un gesto a Phil y ambos se lanzan al unísono a un “Turn On Your Lovelight” que devuelve al Capitol a su estado original para regocijo del público, que estalla en un ensordecedor éxtasis colectivo.

A partir de ahí comienza el show de Pigpen, que se mete a los asistentes en el bolsillo hablándoles del oso que se cuela por las ventanas de las jovencitas al anochecer mientras dirige los demenciales arrebatos de doo wop marciano del resto de la banda durante más de 15 minutos de catarsis continuada para poner un final absolutamente apoteósico a más de una hora de música sin pausa.

Descargar: Alligator > Jam > NFA > GDTRFB > Mountain Jam > NFA > Caution > Turn On Your Lovelight (11/6/1970)

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