Top 5 – 46 años de Woodstock

Woodstock

Este fin de semana se cumplen 46 años del festival más icónico de la historia del rock: Woodstock. Entre el 15 y el 17 de agosto de 1969, unas 400.000 personas se reunieron en los terrenos del granjero Max Yasgur en Bethel, un pequeño pueblo del condado de Sullivan, 40 millas al suroeste de la ciudad de Woodstock, Nueva York, para tres días de paz y música que han pasado a los anales como el acontecimiento clave de la contracultura hippie de finales de los sesenta.

Son múltiples las viñetas de Woodstock que han pasado a formar parte del imaginario colectivo del rock and roll, en gran parte gracias a la película-documental de Michael Wadleigh, que fue un enorme éxito de taquilla en 1970, ayudando a cubrir el agujero financiero que había dejado el festival, que fue declarado gratuito a medio camino. Desde momentos musicales como Jimi Hendrix ataviado con su chaqueta blanca de flecos interpretando una lisérgica lectura del himno americano y Pete Townshend lanzando su guitarra destrozada al público al final del concierto de The Who, hasta la estampa de cientos de jóvenes desnudos y cubiertos de barro, Woodstock es uno de esos hitos grabados a fuego en la cultura popular del siglo XX. Incluso a día de hoy el festival sigue siendo fuente de fascinación como metáfora perfecta del idealismo de la generación de la paz y el amor, tal y como demostró el interés despertado recientemente por la noticia de que la pareja que aparecía en la cubierta del icónico doble LP con la banda sonora del documental sigue junta en la actualidad.

En definitiva, Woodstock es un acontecimiento tan universal, que ha sido escrutado y analizado hasta la saciedad en miles de libros, documentales y monográficos, que resultaría redundante para mí pretender escribir el enésimo artículo desmenuzando los tres días del festival paso a paso. Es por eso que he optado por celebrar el 46 cumpleaños del acontecimiento musical por excelencia de los sesenta repasando algunas de las anécdotas y curiosidades menos conocidas relacionadas con el festival.

1. Los espontáneos

Pete 2

Pete Townshend durante el show de los Who en Woodstock

No toda la gente que pasó por el escenario de Woodstock había anunciado su presencia de antemano. La aparición espontánea más famosa del festival es sin lugar a dudas la de Abbie Hoffman, uno de los activistas políticos y agitadores sociales más famosos de la época en Estados Unidos. Hoffman se coló en el escenario el sábado por la noche durante el concierto de los Who, agarrando el micrófono y exclamando que era una farsa celebrar este festival mientras John Sinclair (otro célebre icono de la contracultura de los sesenta, fundador del White Panther Party y mánager de MC5) se pudría en la cárcel. Pete Townshend, que estaba realizando unos ajustes a su amplificador entre temas, se dio la vuelta y gritó “Fuck off my stage!” antes de propinarle al espontáneo un guitarrazo en la parte de atrás de la cabeza que lo lanzó directamente al foso. Ni qué decir tiene que Abbie no intentó volver a subirse al entablado. Años después, Townshend aseguraría que lamentaba haber herido y ridiculizado a Hoffman de esa manera pero que cuando está tocando en directo se encuentra en un estado de trance total y su reacción natural si alguien invade el escenario sin previo aviso es intentar matarle. De hecho, al terminar la siguiente canción del repertorio tras el incidente, “Do You Think It’s Alright?”, el guitarrista se acercó al microfono y sentenció “La siguiente persona que intente pasearse por este puto escenario va a ser asesinada. Os podéis reír pero lo digo totalmente en serio”. El bueno de Abbie debía haber elegido mejor el momento para hacer su aparición y es que, además de tener un célebre historial de conducta cuanto menos violenta, los Who eran probablemente la banda más escéptica y menos afín al espíritu hippie de todo el cartel.

John Sebastian es otro cuya presencia en Woodstock no estaba planificada, aunque su aparición acabó bastante mejor que la de Hoffman. El ex-líder de The Lovin’ Spoonful se encontraba entre el público del festival como un espectador más pero, ante los retrasos en la llegada de varios de los artistas debido a los enormes atascos que impedían el acceso a la zona si no era por helicóptero, los organizadores le pidieron que ofreciera un concierto para rellenar el tiempo de espera. Así, Sebastian saltó a escena el sábado a mediodía acústica en mano para interpretar en primicia algunas de las canciones que formarían su primer álbum en solitario, publicado en enero de 1970. Irónicamente, Sebastian sería uno de los artistas más destacados en la película de Wadleigh, con lo que las imágenes del cantautor ataviado con un atuendo tie-dye cuanto menos surrealista y con un colocón considerable hablando sin mucha coherencia y con una contagiosa sonrisa de fumeta se han convertido en algunas de las más célebres del festival. Algo similar ocurrió con Country Joe McDonald, que se encontraba en el festival para actuar con su banda Country Joe & The Fish el domingo pero también ofreció un set acústico el sábado por la mañana para hacer tiempo. Su interpretación del clásico “Fixin’ To Die” con todo el público cantando acabaría siendo uno de los momentos clave de la película.

La actuación de Santana en Woodstock sí que estaba anunciada, pero en teoría debían haber salido a escena mucho más tarde de lo que lo hicieron. Los miembros del grupo llegaron a Woodstock el sábado por la mañana y, ya que aún quedaban horas para su concierto, decidieron tomar algo de LSD para pasar el tiempo. Sin embargo, cuando el ácido estaba alcanzando su punto culminante, los organizadores les informaron de que tenían que salir a actuar ya debido a que las bandas que debían tocar en ese momento aún no habían llegado a la zona. Los músicos salieron al escenario en pleno éxtasis psicodélico y el propio Carlos Santana ha explicado en numerosas ocasiones cómo, mientras tocaba, veía cómo el mástil de su guitarra se convertía en una amenazadora serpiente que se movía sin parar. No obstante, la banda ofreció un concierto impresionante y su apoteósica interpretación de “Soul Sacrifice” se convirtió en uno de los puntos álgidos de la película, catapultando a Santana (que entonces eran aún unos desconocidos fuera de San Francisco cuya aparición en el festival había sido la condición que su mánager Bill Graham había impuesto para colaborar en la organización del evento) a la fama que consolidarían al año siguiente con su segundo disco Abraxas. Pese a ello, después de la aterradora experiencia Carlos decidió no volver a tomar ácido antes de un concierto nunca más.

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David Brown y Carlos Santana

2. La tormenta

Gracias, una vez más, a la película de 1970, la lluvia en Woodstock siempre se asocia a imágenes de sonrientes hippies cubiertos de barro uniéndose en cánticos de “No rain! No rain!” Eso ocurrió el domingo por la tarde, cuando un chaparrón tras el concierto de Joe Cocker obligó a aplazar la actuación de Country Joe & The Fish varias horas (de hecho fue el propio Country Joe quien inició el célebre cántico para implorar clemencia a los elementos). Sin embargo, la auténtica tormenta tuvo lugar la noche del sábado, cuando la atronadora lluvia torrencial convirtió el festival en un auténtico mal viaje de ácido colectivo durante unas horas. Mientras el viento agitaba las torres de sonido y desde la megafonía se instaba a los asistentes a alejarse de las frágiles estructuras, que podían ceder ante su peso en cualquier momento, entre el público se extendía una auténtica paranoia con respecto a la proliferación de un supuesto “ácido marrón” de efectos nocivos que podía incluso matarte. En la oscuridad iluminada únicamente por los violentos relámpagos, miles de personas bajo los efectos del LSD alucinaban con la perspectiva de una muerte segura mientras desde el escenario los organizadores intentaban sin éxito templar los ánimos asegurando que el supuesto “ácido marrón” no existía y era simplemente LSD de mala calidad.

Jerry

Jerry García

¿Y quién podía salir a actuar en este preciso instante de paranoia generalizada sino los Grateful Dead, expertos en salir escaldados de las mejores ocasiones? Los Dead, tan pasados de ácido como la mayor parte del público, salieron a un escenario completamente encharcado que se mecía con la fuerza del viento y, con los avisos sobre la fragilidad de las torres y los gritos de terror que llegaban desde el público como hilo de fondo, pronto sucumbieron a la demencia colectiva. La lluvia les provocaba calambres al tocar sus instrumentos y cantar y el ácido les hizo fantasear con el escenario convertido en un barco a la derriba naufragando en medio de una violenta tormenta marina. Ni qué decir tiene que no ofrecieron precisamente el mejor concierto de su carrera. Tras un acortado “St. Stephen” y una versión de “High Time” abortada a medio camino, los Dead decidieron lanzarse a su gran epopeya lisérgica “Dark Star” pero la magia no estaba ahí. Finalmente cedieron las riendas a Pigpen, el único miembro de la banda que no se encontraba bajo los efectos del LSD, para una versión de más de 40 minutos de “Turn On Your Lovelight” que acabó siendo interrumpida por un amplificador sobrecargado, forzando el final de un concierto que la banda no recuerda con demasiado cariño.

Justo después de los Grateful Dead llegó el turno de uno de las bandas más esperadas del cartel: Creedence Clearwater Revival. El cuarteto se encontraba en la cima de su popularidad, respaldados por una serie de hit singles que les habían llevado a ser el tercer grupo mejor pagado del festival, sólo por detrás de Jimi Hendrix y Blood, Sweat & Tears, y Woodstock debía haber supuesto su consolidación definitiva. No obstante, tras el demencial concierto de los Dead, gran parte del público había decidido irse a dormir, mientras que los que se mantenían despiertos seguían en pleno subidón paranoico. Probablemente no era el ambiente más propicio para el show de Creedence, cuyo pantanoso rock de raíces sureñas se encontraba además en las antípodas de las extensas exploraciones lisérgicas de Jerry García y los suyos. El propio John Fogerty recordó el concierto asegurando: “Teníamos que salir a tocar a las tantas de la madrugada después de un grupo que había dormido con su distorsión a medio millón de personas. Comencé a tocar sin saber siquiera si alguien estaría escuchando, porque sólo alcanzaba a ver una masa de cuerpos somnolientos y cubiertos de barro”. Pese a todo, CCR ofrecieron un buen show, pero el célebremente tozudo Fogerty se negó a que ningún fragmento de la actuación apareciera en la película o el doble LP, dando así al traste con la mejor oportunidad de su carrera. Teniendo en cuenta que artistas como Sly & The Family Stone o los propios Who salieron a tocar aún más tarde que la Creedence y sus actuaciones han pasado a la historia como algunas de las más recordadas del festival, resulta complicado entender la actitud del cabezota Fogerty; pero así son las cosas y, a día de hoy, mucha gente ni siquiera sabe que Creedence Clearwater Revival tocaron en Woodstock.

3. Los ausentes

Fogerty

John Fogerty

Woodstock consiguió reunir a muchos de los artistas más populares de su época, pero también hubo grandes nombres que se ausentaron del festival por diversas razones. Bob Dylan, por ejemplo, llevaba tres años recluido a pocos kilómetros de la granja de Yasgur y apenas había actuado en directo desde su accidente de moto en julio de 1967. Muchos opinaron que Woodstock hubiera sido el escenario perfecto para el regreso del bardo pero en su lugar Dylan optó por escenificar su retorno el 31 de agosto en otro festival: el de la Isla de Wight, y el mismo día que comenzó Woodstock se embarcó rumbo a Inglaterra. Más tarde, Dylan se quejaría de la cantidad de hippies que habían acampado en los aledaños de su barrio en Woodstock durante el fin de semana del festival. Una banda que por entonces daba sus primeros pasos pero que en breve se convertiría en el grupo más grande del mundo, Led Zeppelin, tuvo una oferta para actuar en el festival, pero su mánager Peter Grant la desestimó argumentando que Zeppelin serían “tan solo una banda más en el cartel”, prefiriendo en su lugar que sus protegidos actuaran en el Atlanta Pop Festival el 5 de julio. Aun así, el fin de semana de Woodstock Page, Plant y compañía tocaron unas millas al sur de Woodstock en Asbury Park, Nueva Jersey.

Unos buenos amigos de Zeppelin que sí estaban en el cartel del festival, el Jeff Beck Group, finalmente tampoco actuaron ya que Jeff Beck disolvió el grupo apenas unos días antes. Más tarde el guitarrista aseguraría que fue una acción deliberada porque sabía que Woodstock sería filmado y no quería que quedase material grabado de esa formación, aunque en su autobiografía el cantante del grupo Rod Stewart explicó que Beck disolvió el grupo y optó por quedarse en Inglaterra porque estaba preocupado de que su mujer le pusiera los cuernos durante su ausencia. Su pianista, Nicky Hopkins, sí que se desplazó hasta la granja de Yasgur y apareció como invitado durante el concierto de Jefferson Airplane. Otras bandas como Spirit o Love rechazaron la oferta de tocar en Woodstock pensando que se trataría tan solo de “otro festival más”. Quién sabe el vuelco que hubieran podido dar sus carreras de haber aceptado. Tres nombres que sí aparecían en el cartel pero finalmente no llegaron a tocar en el festival fueron The Moody Blues, que decidieron no viajar hasta Nueva York cuando les ofrecieron un concierto en París para ese mismo fin de semana; Chicago, a quienes el calculador promotor Bill Graham cambió su concierto en el festival por otro en su Fillmore West de San Francisco para poder encajar a sus protegidos Santana en el programa; y Iron Butterfly, que se quedaron en un aeropuerto neoyorquino esperando un helicoptero que nunca llegó para llevarles hasta los terrenos de Yasgur.

Joni Mitchell supuestamente también iba a tocar en el festival pero finalmente su mánager David Geffen la disuadió de que cancelase su concierto para aparecer en el popular Dick Cavett Show de la televisión nacional el domingo por la mañana. No obstante, el nombre de Mitchell siempre irá ligado a Woodstock ya que, a partir del relato que su entonces pareja sentimental Graham Nash le hizo por teléfono de lo que vio a su llegada al recinto, la cantante compondría el incontestable himno del festival: “Woodstock”, que sería un gran éxito tanto para ella como para Crosby, Stills, Nash & Young. Más escandaloso aún es el caso de Corky Laing. El batería clásico de Mountain aún no formaba parte de la banda cuando estos actuaron en el festival y en su lugar trabajaba como músico de sesión en Nueva York. Cuando se estaba compilando el doble LP con la banda sonora de la película, los productores se encontraron con que una de las piezas clave, el “I’m Goin’ Home” de Ten Years After, tenía un defecto en la grabación ya que la batería no había sido bien microfoneada durante el concierto y encargaron a Laing que regrabara el tema. Al año siguiente apareció un segundo doble LP titulado simplemente Woodstock 2 con más fragmentos del festival que incluía dos temas de Mountain. El caso es que estas dos canciones no correspondían a la actuación del cuarteto en Woodstock sino a un concierto posterior en el que el baterista ya era miembro de la banda. Corky Laing, por tanto, es el único músico que cuenta con dos discos de oro a su nombre grabados en Woodstock a pesar de no haber actuado en el festival.

Nicky Hopkins

Nicky Hopkins tocando con Jefferson Airplane en Woodstock

Unos que sí actuaron ese fin de semana pero que casi no consiguen llegar a tiempo al recinto fueron Neil Young y Jimi Hendrix. En una entrevista de radio en 1979 el canadiense respondió así cuando le preguntaron por sus recuerdos del festival: “Lo que más recuerdo de Woodstock es intentar llegar hasta allí para tocar. En teoría nos iba a recoger un helicóptero pero por algún motivo el vuelo chárter en el que viajaba con Jimi Hendrix aterrizó en el aeropuerto equivocado. Las carreteras estaban colapsadas y no había nadie en el aeropuerto con lo que no teníamos manera de llegar al concierto. Estábamos ahí con nuestro abogado Melvin Belli pensando qué podíamos hacer cuando Melvin va y roba una camioneta pick up que había aparcada en el aeropuerto. Así que ahí estamos los tres, Jimi, Melvin y yo, conduciendo a toda marcha en esta camioneta robada intentando llegar a Woodstock para tocar. Eso es lo que mejor recuerdo de Woodstock.”

4. Los tapados

Neil Young consiguió llegar al festival a tiempo para actuar, aunque a juzgar por las imágenes del concierto de Crosby, Stills, Nash & Young nadie lo diría. El recién formado súper grupo (Woodstock fue tan solo su segundo concierto) ofreció uno de los shows más recordados del domingo pero la película no muestra ni rastro del canadiense, que al parecer avisó al equipo de rodaje de que cualquiera que le apuntara con una cámara acabaría comiéndosela. Los operarios, por tanto, optaron por concentrarse en filmar a sus tres compañeros. En los años posteriores, Young incluyó referencias no muy halagadoras a Woodstock en canciones como “Roll Another Number” o “Hippie Dream” y ha aprovechado cualquier oportunidad para criticar el festival como un desastroso constructo artificial. Sirva de ejemplo esta cita incluida en la biografía de Jimmy McDonough sobre Neil Shakey: “Woodstock fue un concierto de mierda. Una gran mierda. Tocamos como el puto culo. Nadie estaba metido en la música. Todo el mundo estaba metido en esta fantasía hollywoodiense con las cámaras. No estaban tocando tanto para el público como para las cámaras… Podía ver cómo todos alteraban su interpretación para la cámara y eso es una mierda. Todos estos gilipollas filmando, todos los músicos concentrados en lo guays que eran… No me emocionó demasiado.”

Hendrix

Jimi Hendrix

Jimi Hendrix también llegó a tiempo para tocar y ofreció un concierto legendario que supone el clímax final de la película. Sin embargo, de haber preguntado a todos los asistentes al festival, muchos hubieran afirmado que el guitarrista no llegó a actuar. Esto se debe a que los retrasos en el horario del domingo, cuando Hendrix debía haber ofrecido un concierto nocturno, forzaron a retrasar el show del de Seattle y su nueva banda Gypsy Sun & Rainbows hasta el lunes a las nueve de la mañana, cuando un gran porcentaje del público ya había abandonado la zona para emprender el regreso a sus hogares. Por tanto, de los más de 400.000 asistentes al festival, menos de 200.000 vieron a Hendrix clausurar Woodstock con su histórico “Star Sprangled Banner”.

La película de 1970 hizo que interpretaciones como esta de Hendrix, el “With A Little Help From My Friends” de Joe Cocker, el “I Want To Take You Higher” de Sly & The Family Stone o el “Freedom” de Richie Havens pasaran a la historia y vayan asociadas para siempre con Woodstock en el imaginario colectivo. Sin embargo, hay muchos otros artistas cuyo paso por el festival no es tan recordado por el simple hecho de que no contaron con minutos en la cinta. Ya hemos mencionado a Creedence Clearwater Revival, Blood, Sweat & Tears o Mountain (que compusieron uno de sus grandes clásicos, “For Yasgur’s Farm”, en homenaje a Woodstock) pero también es poco conocida la presencia en el festival de Ravi Shankar, los pioneros del folk ácido Incredible String Band, el gran Johnny Winter o los británicos Keef Hartley Band. Como hemos dicho, Bob Dylan no formó parte del cartel, pero sí lo hicieron sus compinches y vecinos de Woodstock The Band, que repasaron el apacible cancionero de su influyente Music From Big Pink el domingo entre los estridentes recitales de Ten Years After y Johnny Winter.

Uno de los casos más curiosos es el de Quill, sin duda la banda más desconocida hoy en día de todas las que tocaron en Woodstock. Procedentes de Boston, Quill era un quinteto de rock psicodélico con toques proto-progresivos que destacaba por sus imprevisibles conciertos en los que los miembros del grupo intercambiaban sus instrumentos y repartían tambores entre el público para que participaran en la música. Tras un show en Nueva York a principios del verano de 1969 que acabó con Jimi Hendrix y Stephen Stills sobre el escenario haciendo una jam junto a la banda y en el que estaban presentes algunos de los organizadores del festival, Quill fueron invitados a participar en Woodstock. El quinteto llegó a Bethel más de una semana antes del 15 de agosto y, además de amenizar el trabajo de los operarios que montaban el escenario con su música, ofrecieron una serie de conciertos en prisiones, hospitales mentales y centros de rehabilitación de la zona como parte de una estrategia de los organizadores del festival para demostrar sus buenas intenciones a los lugareños. El revuelo provocado por Quill durante esos días incitó al capo de Atlantic Records Ahmet Ertegun a ofrecerles un contrato discográfico con el sub-sello Cotillion y su concierto en el festival, que abrió la jornada del sábado, fue uno de los más aplaudidos por los espectadores de Woodstock. Su interpretación de “Waitin’ For You” con docenas de miembros del público aporreando tambores hubiera sido sin duda un punto culminante de la película, pero un fallo en la grabación provocó un desfase entre el audio y el vídeo que hizo que las imágenes fueran inutilizables. Tras el festival, Quill produjeron su más que recomendable primer álbum, pero el hecho de que no aparecieran en la película decepcionó a Ertegun, que decidió no invertir demasiado en su promoción. El disco fue un fracaso comercial y el sello canceló sus planes de grabar un segundo LP, forzando a la banda a separarse a mediados de 1970.

5. Las secuelas

Dan Cole Quill

Dan Cole de Quill en Woodstock

Woodstock fue un fenómeno que maravilló al mundo: casi medio millón de personas reunidas durante tres días para convivir y escuchar música de manera pacífica sin que hubiera ningún tipo de incidentes o altercados. Sin embargo, no gustó tanto a los vecinos de Bethel, que en las elecciones municipales del año siguiente se encargaron de expulsar al alcalde de la localidad, que había sido uno de los grandes impulsores del festival. Unas 80 denuncias fueron presentadas por granjeros de la zona contra la empresa Woodstock Ventures, que las pudo resolver sin llegar a los tribunales gracias a los ingresos generados por la película. Desde entonces, mientras Woodstock se convertía en un símbolo para toda una generación, en Bethel se hacía lo posible para intentar evitar que la invasión hippie se repitiera. Se aprobaron leyes que prohibían las reuniones masivas y, cuando se acercaba cada aniversario del festival, los herederos de Yasgur se ocupaban de llenar hasta el último centímetro del terreno de estiércol para prevenir la presencia de melenudos nostálgicos. Cuando se cumplieron diez años del festival, las autoridades y los granjeros locales se unieron para formar bloqueos en las carreteras con tractores y coches de policía en vistas de una posible avalancha que no se llegó a producir. En 1984, 15 años después de Woodstock, se instaló una placa conmemorativa en los terrenos de Yasgur, que en 1996 fueron adquiridos por el magnate de la televisión por cable Alan Gerry, que fundó el Bethel Woods Center for the Arts, formado por un auditorio para conciertos y un museo dedicado al festival. En 2013, las cenizas de Richie Havens fueron esparcidas en el lugar exacto donde había ofrecido el primer concierto del fin de semana 44 años antes.

El 8 de septiembre de 1979 en la pista de carreras de Parr Meadows en Brookhaven, Long Island, tuvo lugar la Woodstock Reunion, un concierto que reunió a unas 30.000 personas para ver a artistas que habían participado en el festival original como Canned Heat, Country Joe McDonald, Stephen Stills o Rick Danko de The Band. Diez años después, en el vigésimo aniversario del festival, unas 20.000 personas se reunieron de manera espontánea en las inmediaciones de la granja de Max Yasgur para recrear el espíritu de Woodstock con conciertos improvisados en los que actuaron desde músicos amateurs hasta artistas como Savoy Brown o Melanie (quien ya había cantado en el festival del 69). La cosa cambió para el 25 aniversario, cuando se organizó un macro festival conmemorativo en Saugerties, Nueva York, a unas diez millas del emplazamiento original, que reunió a 350.000 personas y contó con artistas que habían aparecido en el primer Woodstock como Joe Cocker, Santana o Crosby, Stills & Nash, clásicos como Bob Dylan, Traffic y los Allman Brothers y grandes nombres de la escena de la época como Metallica, Sheryl Crow y Red Hot Chili Peppers. Cinco años después la estrategia se volvió a repetir para el 30 aniversario con Woodstock 99, en el que participaron nombres tan diversos como James Brown, Elvis Costello, Rage Against The Machine, Los Lobos y Mickey Hart de los Grateful Dead. Con motivo del 40 aniversario en 2009 tuvo lugar la mayor congregación de artistas que habían participado en Woodstock desde el festival original. Celebrado el 15 de agosto en el Bethel Woods Center, el evento reunió a Country Joe McDonald, Jefferson Starship, Canned Heat, Mountain, Ten Years After y la Levon Helm Band, entre otros.

Más curioso aún resulta el caso de dos festivales establecidos en 1995 que pretenden recrear el espíritu de Woodstock en distintos lugares del mundo. El primero, Przystanek Woodstock (Estación Woodstock) se celebra en Kustrin, Polonia, cada verano con una entrada gratuita y un cartel de bandas nacionales e internacionales de distintos estilos. Su enorme afluencia de público (una media de 625.000 en los últimos años, llegando a superar la cifra de 750.000 en 2014) lo ha llevado a ser catalogado como el festival al aire libre más grande de Europa. El segundo, Woodstock en Beauce, se celebra un fin de semana al año en St-Ephrem-de-Beauce en Quebec, Canadá. Su primera edición reunió a unas 5.000 personas pero actualmente las cifras de asistencia se acercan a los 100.000. De alguna manera, el espíritu de Woodstock sigue vivo, aunque no cabe duda de que la música ya no es ni la mitad de cojonuda.

John Sebastian serenando a la multitud el 16 de agosto de 1969

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