Franklins Of The World – Fare Thee Well Set Break Music

Franklins Of The World

El ingeniero de sonido JP Hesser, Neal Casal, Dan Horne, una amiga de la banda, Adam MacDougall y Mark Levy

Ya ha pasado una semana de los conciertos de los Grateful Dead en Chicago y, aunque aún seguimos en una nube, es hora de empezar a hacer balance. Uno de los puntos álgidos más inesperados de este Fare Thee Well ha sido sin duda la música que ha sonado en los (excesivamente largos, todo sea dicho) recesos entre sets. Cada una de las cinco noches la banda se tomó una hora de descanso que fue amenizada por una serie de montajes visuales con imágenes de archivo y fotografías de todas las épocas de los Dead recopiladas por Justin Kreutzmann, el hijo cineasta del batería Bill Kreutzmann. La banda sonora de estos montajes fue una serie de sugerentes jams instrumentales con una marcada vena Grateful Dead que nos ocasionaron numerosos quebraderos de cabeza durante los dos primeros conciertos en Santa Clara.

La primera suposición fue que podía tratarse de ensayos de la formación actual de cara a los shows de reunión. Sin embargo, las malas lenguas afirmaban que la banda al completo apenas había ensayado un par de días antes del primer concierto, y además el grupo que sonaba en estas jams era un conjunto mucho más reducido, en el que de ninguna manera había dos baterías, dos guitarristas y dos teclados. También estaba el hecho de que la guitarra que se escuchaba en estas grabaciones se asemejaba mucho más al tono y al estilo de Jerry García que a los de Trey Anastasio. ¿Podía tratarse, por tanto, de una serie de jams informales de los Grateful Dead en el estudio? De ser así, las texturas de teclado eléctrico dejaban claro que sólo podían pertenecer a la década de los ochenta, cuando Brent Mydland estaba en la banda. Aun así, resultaba muy difícil de creer que grabaciones de este calibre y con semejante calidad de sonido hubieran permanecido ocultas durante décadas.

La incógnita se despejó el día siguiente al segundo show de Santa Clara, cuando la web de la revista Relix anunció que toda la música de los set breaks había corrido a cargo de un colectivo musical llamado Franklins Of The World. Tras este simpático nombre que aúna los títulos de dos grandes clásicos setenteros de los Dead (“Franklin’s Tower” y “Eyes Of The World”) se encuentra un cuarteto comandado por el genial Neal Casal, exguitarrista de los Cardinals de Ryan Adams y actual mano derecha de Chris Robinson en sus Brotherhood. Casal no es nuevo en el universo Grateful Dead ya que ha colaborado con miembros de la banda en varias ocasiones durante los últimos años, formando parte de los Friends de Phil Lesh y ocupándose de las labores guitarrísticas en Move Me Brightly, el concierto que Bob Weir orquestó en sus TRI Studios el 31 de julio de 2012 para celebrar el que hubiera sido el 70 cumpleaños de Jerry García.

Acompañando a Casal se encuentran Adam MacDougall (teclista de la última etapa de los Black Crowes y compañero de Neal en Chris Robinson Brotherhood así como en sus aventuras al servicio de Phil Lesh), Dan Horn (bajista en la banda de Jonathan Wilson que también ha tocado con los magníficos Beachwood Sparks o Cass McCombs, en cuyo grupo coincidió también con Casal) y Mark Levy (batería de Congress).

El germen de este espontáneo cónclave de grandes instrumentistas del rock americano actual partió con una llamada de teléfono de Justin Kreutzmann a Neal Casal para encargarle unas cinco horas de música original para utilizar como banda sonora de sus montajes de vídeo para las pausas entre sets de Fare Thee Well. A lo largo de dos días en los Castaway Studios de Ventura, California, el cuarteto grabó una serie de jams temáticas basadas en fragmentos compuestos por Casal inspirándose en distintos motivos de la música de los Grateful Dead que servían de punto de partida para extensas improvisaciones. En una entrevista con la revista Billboard el guitarrista ha asegurado que su intención era capturar la esencia del sonido de los Dead sin caer en la copia: “Por ejemplo hacíamos algo en la vena de “The Wheel” pero que no fuera directamente una versión de “The Wheel”, o intentábamos recrear la atmósfera de un “Playin’ In The Band”. Partíamos de ese tipo de pautas pero después dejábamos la música fluir”.

Este interesante proceso dio como resultado varias horas de vibrante música instrumental que realmente consigue conjurar el luminoso espíritu cósmico-americano de los Grateful Dead más expansivos sin llegar a sucumbir en ningún momento a la simple imitación. Así, el tema empleado durante el segundo show de Santa Clara muestra un pegadizo deje modal claramente deudor de “St. Stephen”, el de la primera noche en Chicago se disuelve para explorar los mismos oscuros territorios que los Dead transitaban en sus jams de “Space”, y el del 4 de julio se mueve vacilonamente en el territorio funk lisérgico de un “Shakedown Street”, pero no por ello dejan de ser composiciones totalmente nuevas e independientes de los clásicos que las inspiraron.

Una de las grandes diferencias con el sonido de los Grateful Dead reside en el rol de la base rítmica. Aunque de manera brillante, Dan Horn y Mark Levy se limitan a permanecer en un segundo plano, manteniendo el pulso rítmico sin querer emerger a la primera línea de instrumentos solistas. Esto les acerca más al trabajo de John Kahn y Ron Tutt en la Jerry García Band que a la locura desatada por Phil Lesh y Bill Kreutzmann en las improvisaciones de los Dead clásicos y hace que la música fluya de una manera más natural y menos apabullante. Como consecuencia de ello, son Neal Casal y Adam MacDougall los que brillan con mayor fuerza y a menudo las jams se convierten en sinuosos diálogos en los que la guitarra cristalina y el teclado extraterrestre de los dos solistas de CRB intercambian fraseos, alternan solos y se complementan en intrincados pasajes improvisados haciendo gala de una compenetración cuasi telepática. Esta prominencia de guitarra y teclado ha llevado a muchos a trazar paralelismos entre el matiz instrumental a medio camino entre el groove funk y el jazz fusión de estos Franklins Of The World con las jams de Jerry García junto al organista Howard Wales a principios de los setenta, plasmadas en el genial disco de 1970 Hooteroll? (que incluimos en nuestro Top 5 de proyectos de García al margen de los Dead), una comparación más que acertada.

Parece que los Grateful Dead han puesto el punto y final (¿definitivo?) a su historia, pero resulta reconfortante comprobar que hay músicos actuales que parten de los conceptos y postulados de García, Lesh y compañía y, huyendo de la mera recreación mimética, consiguen llevarlos a territorios novedosos y totalmente válidos. La música creada por Neal Casal, Adam MacDougall, Dan Horn y Mark Levy es un ejemplo perfecto de que en el siglo XXI se pueden crear sonidos nuevos que honren el legado de los Dead y lo actualicen para los tiempos que corren, manteniendo el espíritu de la banda vivo y vigente medio siglo después.

Podéis escuchar toda la música que sonó durante los set breaks de Fare Thee Well en la página de Souncloud de Franklins Of The World.

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