Top 5 – Rock and Roll Hall of Fame

Rock Hall

Ringo Starr, George Harrison, Mick Jagger, Bob Dylan y otros destrozan “I Saw Her Standing There” en la ceremonia de 1988 del Rock and Roll Hall of Fame

El pasado sábado 18 de abril tuvo lugar la trigésima ceremonia anual del Rock and Roll Hall of Fame y más de 10.000 personas abarrotaron el Public Hall de Cleveland para ver cómo Joan Jett, Bill Whithers, Stevie Ray Vaughan, la Butterfield Blues Band y Green Day se convertían en miembros del selecto club y Ringo Starr y Lou Reed (a título póstumo) revalidaban su título como artistas en solitario (ambos ya habían sido honorados hace años como miembros de los Beatles y la Velvet Underground respectivamente).

El Rock and Roll Hall of Fame puede ser tildado de artificioso y esnob, y es cierto que, aunque se han dado excepciones, las all star jams que se preparan cada año suelen ser o bochornosamente desastrosas (véase el ejemplo de la de la foto que encabeza este artículo) o excesivamente adulteradas (ver a Ringo Starr y Paul McCartney cantar “Boys” acompañados de miembros de Green Day, los Yeah Yeah Yeahs y Miley Cyrus no es precisamente mi idea del rock and roll…) No obstante, desde hace décadas estas ceremonias de investidura se han convertido en el gran encuentro anual de la realeza del rock, y como tal nos han dejado muchos momentos para el recuerdo, ya sea en forma de emotivos discursos en los que grandes artistas se emocionan al hablar de sus ídolos, sorprendentes reencuentros entre antiguos compañeros que llevaban años sin subirse juntos a un escenario, demoledoras actuaciones musicales, o disparatadas salidas de tono e inesperadas broncas que sacan a relucir ese espíritu de peligro e imprevisibilidad que es la auténtica esencia del rock and roll. Estos son cinco de mis favoritos.

1. Mike reparte amor

Brian Wilson siempre ha acarreado la fama de ser el desequilibrado de los Beach Boys, pero su primo el cantante Mike Love demostró que no se queda atrás cuando la banda ingresó en el Hall of Fame en 1988. Al llegar su turno de subirse al estrado para su discurso de aceptación el cantante descolocó a todos los presentes sacándose del sombrero (o más bien de la gorra) una rajada épica que empezó como una bonita oda a esas armonías que habían sido la clave del sonido de los Beach Boys durante décadas, pero pronto se tornó en un ataque directo a otros grupos que no eran capaces de exhibir esa misma armonía, en referencia a las ausencias de Paul McCartney y Diana Ross, que se habían negado a asistir a la ceremonia por problemas con sus excompañeros de los Beatles y las Supremes.

A partir de ahí, y ante el shock del público, el desconcertante sermón de Love se movió entre la chulesca reafirmación (“Los Beach Boys dimos 180 conciertos el año pasado, me gustaría ver a los melenudos (en referencia a los Beatles) hacer lo mismo”), extraños alegatos humanistas que incluyeron un surrealista cameo de Muhammad Alí, y amenazas con nombres y apellidos (“Quisiera ver si Mick Jagger es capaz de subirse a este escenario y cantar “I Get Around” en vez de “Jumpin’ Jack Flash” pero siempre ha estado acojonado de salir a tocar con los Beach Boys”; “Desafío al Boss a hacer una jam si tiene lo que hay que tener, y que también suba Billy Joel, a ver si sigue siendo sabiendo darle a las teclas”). Unos minutos después Bob Dylan salía al estrado a recibir su propio galardón y en su discurso de aceptación no pudo evitar dar las gracias a Mike Love: “Gracias Mike por no haberme mencionado a mí”.

2. Hasta que el punk nos separe

Los Ramones ya habían puesto la nota discordante en la ceremonia de 2002 cuando, en plena Guerra de Irak, Johnny Ramone aceptó su galardón exclamando “¡Que Dios bendiga al presidente Bush y a los Estados Unidos de América!” Pero sus antiguos compinches de la escena del CBGB’s Blondie fueron un paso más allá al ingresar en el Hall of Fame en 2006. La banda se había separado en 1982 y se había vuelto a reunir en 1997 sin contar con el guitarrista Frank Infante y el bajista Nigel Harrison, que decidieron demandar a sus excompañeros. El Rock and Roll Hall of Fame galardonó a todos los miembros de la formación clásica, pero en pleno proceso judicial Debbie Harry y Chris Stein se negaron a que Infante y Harrison tocaran con ellos en la gala, prefiriendo actuar con la formación actual.

Esto provocó un sonrojante tira y afloja durante los discursos de aceptación, con Infante asegurando “Me gustaría agradecer al Rock and Roll Hall of Fame que haya reconocido nuestro trabajo y no nos haya borrado a Nigel y a mí de la historia del rock. Algo que lo haría aún mejor sería que pudiéramos tocar para vosotros, pero por algún motivo no nos dejan.” A continuación el guitarrista se dirigió burlonamente a Debbie Harry preguntándole si les permitía tocar, provocando que la cantante regresara al estrado y le dijera “¿No ves que mi banda ya está en el escenario?” a lo que Infante contestó “Ah, ¿tu banda? Pensé que los que estaban siendo homenajeados eran Blondie…” Después de la actuación, Chris Stein blandió su trofeo como un arma en la zona de backstage asegurando a los periodistas que lo llevaba encima “por si me cruzo con alguno de esos cabrones”. Buen rollito.

3. El plomo oxidado brilla más

El ingreso de Led Zeppelin en 1995 llegó en un momento bastante tenso en las relaciones entre los tres miembros supervivientes de la banda. El año anterior, Jimmy Page y Robert Plant se habían reunido para grabar el disco No Quarter, compuesto en su mayoría por recreaciones de temas de la banda, sin siquiera avisar al bajista John Paul Jones, que se enteró del proyecto a través de las noticias. Sin embargo, en contra de lo que se pudiera esperar, Page, Plant y Jones supieron aparcar sus diferencias y subirse juntos al estrado. Steven Tyler y Joe Perry de Aerosmith fueron los encargados de investir a Led Zeppelin como miembros del Hall of Fame y Tyler se destapó con un divertido discurso en el que recordó la primera ocasión en que vio a la banda en directo en el Tea Party de Boston en 1969: “Estaba sentado con las piernas cruzadas al fondo de la sala mientras tocaban “Dazed & Confused” y fue algo tan jodidamente poderoso que me hizo llorar. Otra ocasión en la que lloré por Led Zeppelin fue una hora después cuando Jimmy Page salió del camerino con una chica preciosa del brazo. Me hubiera impresionado mucho de no ser porque se trataba de mi novia”.

Al recibir su galardón, John Paul Jones no pudo evitar lanzarle una pequeña puya a Page y Plant, dando las gracias “a mis amigos, por finalmente haberse acordado de mi número de teléfono”. Sin embargo, cualquier mal rollo pasó a un segundo plano cuando los tres se subieron al escenario junto a Neil Young para acometer una demoledora lectura del clásico “When The Levee Breaks” pasada por el oxidado filtro de Crazy Horse en la que Plant incluso introdujo algunas líneas del “For What It’s Worth” de Buffalo Springfield. Una de las pocas instancias en las que el escenario del Hall of Fame ha sido testigo de una actuación realmente abrasiva e impredecible.

4. Green y Santana conjuran magia negra

Peter Green estaba llamado a ser uno de los mejores guitarristas de la historia del rock pero su carrera se vio truncada en 1970 cuando sus problemas mentales provocados por el abuso de drogas psicodélicas le obligaron a alejarse de la primera línea. En 1998 Fleetwood Mac se convirtieron en miembros del Rock and Roll Hall of Fame pero, a pesar de que Green y los otros dos guitarristas de la primera época de la banda Jeremy Spencer y Danny Kirwan también recibieron sus honores, la segunda gran formación de los Mac (aquella que llegó a lo más alto de las listas de éxitos a mediados de los setenta de la mano de Lindsay Buckingham y Stevie Nicks) fue la única que actuó en directo durante la gala.

Esa misma noche Santana también fueron investidos como miembros del Hall of Fame y decidieron hacer justicia con Green, que había compuesto el que fuera su primer gran éxito allá por 1970: su versión del “Black Magic Woman” de Fleetwood Mac, e invitaron al guitarrista a interpretarla junto a ellos. La ceremonia supuso la primera vez en más de 25 años que los Santana originales, con Carlos a la guitarra, Michael Shrieve a la batería, David Brown al bajo, Gregg Rolie al teclado y los percusionistas Mike Carabello y Chepito Areas se subían juntos a un escenario y consiguieron compensar el tiempo perdido con creces con una actuación absolutamente incendiaria, en la que Santana y Green intercambiaron rabiosos punteos mientras Rolie se desgañitaba y los golpes de Shrieve, Areas y Carabello hacían temblar las paredes del auditorio. Otra de esas raras ocasiones en las que el Hall of Fame fue testigo de una interpretación realmente descomunal, que puso de manifiesto que aunque Carlos lleve años torturándonos con basura comercial sigue siendo capaz de conjurar ese fuego que le elevó a lo más alto a finales de los sesenta si se lo propone.

5. Ausencias destacadas

Las grandes ausencias han sido uno de los aspectos más polémicos de las ceremonias del Rock and Roll Hall of Fame y a lo largo de los años han dado tanto o más que hablar que las reuniones y reconciliaciones que han tenido lugar sobre su escenario. La más sonada de los últimos tiempos probablemente fue la de Axl Rose, que no se presentó a la ceremonia de 2012 junto a sus antiguos compañeros de Guns N’ Roses, truncando las esperanzas de miles de fans por una reunión de la formación clásica de Appetite For Destruction, pero ha habido muchas más. Ya hemos mencionado la de Paul McCartney, que se negó a acudir a la gala de 1988 para ser investido como miembro de los Beatles debido a sus problemas judiciales con Yoko Ono y Ringo Starr, explicando que se sentiría “como un auténtico hipócrita saludándoles y sonriéndoles como si no pasara nada”, y tampoco podemos olvidar la de Neil Young, que dejó plantados a sus excompañeros de Buffalo Springfield en 1997, provocando que Stephen Stills se girara hacía Richie Furay y exclamara “Bueno Rich, parece que nos la ha vuelto a jugar una vez más”. Con más sentido del humor se tomaron la ausencia de Jerry García el resto de miembros de los Grateful Dead en 1994. García había anunciado que no iría a la gala porque en su opinión el concepto de un salón de la fama era algo diametralmente opuesto a la idea del rock and roll así que sus compañeros se plantaron en el estrado con un una imagen de cartón piedra a tamaño natural del guitarrista.

Pero la ausencia que provocó más controversia fue sin suda la de los Sex Pitols, que se negaron a acudir a su homenaje en 2006. El cuarteto envío una carta escrita a mano por Johnny Rotten explicando los motivos de su negativa que fue leída en directo por Jann Wenner, fundador del Hall of Fame y la revista Rolling Stone. La misiva aseguraba que el Hall of Fame es un “charco de pis” en el que se sirve “orina en vino” y declaraba “No somos vuestros monos”, explicando que los miembros de la banda no pensaban pagar 25.000 dólares por una mesa en la gala. Wenner decidió tomárselo con humor afirmando que los trofeos destinados al grupo estarían en el museo de Cleveland por si querían ir a recogerlos y romperlos en pedazos y cerró su discurso exclamando “Bienvenidos al Rock and Roll Hall of Fame Sex Pistols!”

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