The Pretty Things: Entrevista exclusiva

Phil Dick

Estamos doblando la esquina de la avenida de Pedro Diez con la calle Cuclillo para llegar a Gruta 77 cuando, de repente, nos encontramos frente a frente con Dick Taylor. El septuagenario guitarrista y sus dos acompañantes pasan de largo y, tras unos segundos de incrédula perplejidad, echamos a correr para abordarle y preguntarle si le importaría concedernos una entrevista. Taylor asegura que no hay ningún problema y nos guía hasta un bar cercano donde, tras invitarnos a sentarnos a la mesa con él, procede a mostrarse sorprendentemente cercano, amable y comunicativo durante los más de treinta minutos que dura nuestra conversación, bromeando y exhibiendo una cercanía que transmite la sensación de estar charlando con un simpático parroquiano con el que coincides a menudo en la misma tasca y que siempre tiene buenas historias que contar.

Pero las historias de Dick Taylor no son las de cualquier parroquiano de bar. El hombre de 71 años que tenemos ante nosotros montó cierta banda junto a unos tales Mick Jagger y Keith Richards allá por 1960; banda que abandonó a finales de 1962, al poco de que adoptaran el nombre Rolling Stones, para montar su propio grupo, los Pretty Things, cuya imagen y actitud hacían que los Stones parecieran hermanitas de la caridad. Durante los siguientes seis años, Taylor y los Pretty Things abanderarían el sonido sucio y subversivo del rhythm & blues británico, serían pioneros en el desarrollo de la psicodelia con temas como “Defecting Grey”, a cuyo lado “Strawberry Fields Forever” o “See Emily Play” parecían inocentes canciones de cuna, y compondrían la primera ópera rock de la historia, S.F. Sorrow, un disco cuyos surcos Pete Townshend llegaría a desgastar de tanto escucharlo. Tras abandonar la banda en 1969, Taylor tuvo un importante rol en el desarrollo del rock underground británico al producir los primeros discos de bandas como Hawkwind o Cochise.

Durante parte de la entrevista también se nos une el carismático vocalista Phil May, que siguió tirando del carro de los Pretty Things tras la marcha de Taylor, llevándoles a grabar su segunda obra maestra consecutiva, Parachute, y guiándoles a través de una década de 1970 en la que se codearon con Led Zeppelin y se convirtieron en una influencia crucial para el movimiento punk antes de su separación en 1976. Pero pese a este papel decisivo en el desarrollo del rock and roll de los últimos 50 años, los Pretty Things nunca llegaron a tener el éxito que hubieran merecido, y mientras sus contemporáneos llenan estadios noche tras noche y ganan millones, Taylor y May llevan treinta años girando en una furgoneta por salas pequeñas con el cartel de “banda de culto” a cuestas. Una circunstancia que, a la larga, probablemente haya demostrado ser un aliciente para los Pretties, que no muestran ni un ápice de la inaccesibilidad, la grandilocuencia y la arrogancia que suele caracterizar a las estrellas del rock. Resulta cuanto menos sorprendente conocer a dos tipos que, con semejante pedigrí, tengan los pies tan en el suelo y derrochen tal simpatía y afabilidad en el trato como Dick Taylor y Phil May. Damas y caballeros: The Pretty Things.

Dick

Dick Taylor en 1967

¿Cómo está yendo la gira española?

Dick Taylor: De momento, salvando el hecho de que Phil no se encuentra del todo bien, está yendo bien.

¿Qué le ocurre?

DT: Tiene algunas dificultades para respirar. No le está suponiendo un problema a la hora de cantar pero aún así hoy ha preferido ir al hospital para que le hicieran un chequeo y ver qué le ocurre. Le han dado un poco de oxígeno y le han recetado algunas medicinas para que se sienta mejor.

¿Ya se encuentra mejor?

DT: Sí, sí. Está en buena forma.

Estupendo. ¿Cuáles dirías que son las principales diferencias entre girar con setenta años y hacerlo con veinte o treinta?

DT: Hmmm (se lo piensa un rato). No lo sé, en realidad es prácticamente igual.

¿En serio?

DT: Sí, para mí lo es. Quizá haya algo menos de locura pero no estoy del todo seguro. Sigo disfrutando mucho saliendo de gira. (Phil May se acerca a la mesa) Phil, ¿quieres unirte a la entrevista?

Phil May: Preferiría no hacerlo ahora mismo (enseña un cigarrillo haciendo ver que va a salir a la calle a fumar).

No te preocupes

PM: Vuelvo dentro de un rato.

¿Cómo y cuándo empezaste a desarrollar un interés por la música?

DT: Cuando apareció el rock and roll, incluso un poco antes de eso. Desde muy joven me gustaban mucho el jazz y el rock and roll, quizá desde que tenía unos ocho años. Un poco más tarde un amigo mío se compró un ukelele, de hecho mi abuelo tocaba la mandolina y el ukelele, pero a mí siempre me había parecido muy complicado (risas).

Así que en tu familia existía un interés por la música.

Sí, desde luego. De hecho yo siempre sentía que era el que peor tocaba de toda la familia, porque todos los demás eran buenos músicos. Pero este amigo que te comento y yo empezamos a intentar aprender a tocar el ukelele, a descifrar las posturas de los acordes y todo eso. Así fue cómo empecé a tocar. Después coincidí en el colegio con Mick Jagger y a los dos nos gustaba la misma música, el rhythm & blues y ese tipo de cosas, así que montamos una pequeña banda. Durante un tiempo solíamos quedar en mi casa para ensayar. Después dejé el colegio y me matriculé en la Escuela de Arte, y ahí es donde conocí a Keith Richards, que tenía un estilo muy a lo Scotty Moore. Por lo visto… No me dí cuenta en su día pero por lo visto era demasiado tímido y reservado como para preguntarme si podía venir a tocar con nosotros.

Richards Jagger Taylor

Keith Richards, Mick Jagger y Dick Taylor en 1961

¿Con Mick y tú?

DT: Sí, con Mick, conmigo y con los otros tipos con los que tocábamos por aquel entonces. Pero resulta que Mick y Keith habían sido amigos cuando eran muy pequeños y un día se volvieron a encontrar, con lo que Keith empezó a venir a nuestros ensayos y al final Mick, Keith y yo acabamos montando una banda juntos.

Little Boy Blue & The Blue Boys.

DT: Exacto. Y justo por esa época empezamos a ir a ver tocar a Alexis Korner con su banda de blues, y fue ahí donde conocimos a Brian Jones. Y, para acortar la historia, Brian propuso que montásemos una banda juntos, pero había demasiados guitarristas.

Así que te pasaste al bajo.

DT: Sí. Yo tocaba el bajo, Keith y Brian tocaban la guitarra, Mick cantaba y… Ahí lo tienes. Eso es lo que ocurrió.

Poco después abandonaste los Rolling Stones. ¿No te gustaba tocar el bajo?

DT: Bueno, lo que ocurrió fue que conocí a Phil en la escuela y dejé los Stones y empezamos los Pretty Things. Eso es. ¡Fin de la entrevista! (risas)

¿Cuál era vuestra principal meta, si es que teníais una, cuando fundasteis los Pretty Things?

DT: Pasárnoslo bien y tocar música. Recuerdo que los Rolling Stones vinieron a tocar a nuestra escuela y les pagaron 25 libras, así que pensamos “Wow, ¡podemos ganar dinero haciendo esto!” (risas) Era muy divertido, eso era lo principal. A fin de cuentas, cualquiera que se meta en la música esperando ganar dinero tiene que estar loco.

¿Cuáles son los mejores recuerdos que guardas de aquellos primeros tiempos de los Pretty Things, de las primeras giras y los primeros discos?

DT: Probablemente la frescura de todo ello. El hecho de dar conciertos cada vez más grandes, de ir a tocar a Alemania u Holanda, viajar por toda Inglaterra actuando todas las noches y, sobre todo, pasarlo genial. Nos fuimos a vivir a Londres y Londres en los sesenta era un lugar maravilloso. Literalmente podía girar la esquina desde el lugar donde vivía y ver a Ike & Tina Turner tocando en un club pequeño, no mucho más grande que este bar, o a Lee Dorsey, Wilson Pickett, Solomon Burke… Todos estos artistas fantásticos tocando en mi manzana. Esa es una de las cosas que más recuerdo de aquella época, el hecho de que podías ir a escuchar música fantástica en muchos sitios. Más tarde íbamos a los clubes y te encontrabas codeándote con gente como Jimi Hendrix.

First 2

La primera formación de los Pretty Things: Phil May, Brian Pendleton, Dick Taylor, Viv Andrews y John Stax

¿Llegaste a tener una amistad con Hendrix?

DT: Bueno, le conocí bastante. Trabajábamos con la misma agencia de contratación de conciertos y de vez en cuando coincidíamos por Londres. Pero sólo llegué a verle actuar en directo una vez.

¿Sólo una?

DT: Sí, fue en París, una vez que dimos un concierto juntos. Pero le conocíamos porque era alguien que siempre estaba por ahí, era parte de la escena.

No debía ser fácil salir a tocar después de Hendrix.

DT: Sí, sí, no fue nada fácil. Era increíble. Recuerdo que estaba en el camerino tocando su Stratocaster sin enchufar y pensé “madre mía, suena impresionante”.

¡Imagina cuando se enchufe!

DT: Exactamente (risas).

¿Y qué percepción existía en la sociedad británica y entre la prensa de la época acerca del rock and roll en aquellos primeros años?

DT: No sé, existía una especie de división. Había gente que se escandalizaba en plan “mira toda esta gente con ese pelo largo repugnante”, lugares en los que se negaban a servirte… Pero en otros sitios eras totalmente aceptado. Era una época en la que todo estaba cambiando mucho.

Psych

La formación clásica de los Pretty Things en 1968: Phil May, Wally Waller, Dick Taylor, Skip Alan y Jon Povey

En 1966 grabasteis la canción “LSD”. ¿Qué influencia tuvieron las drogas psicodélicas en tu manera de ver la música y la vida en general?

DT: Hmmm… Creo que desde el principio nos había gustado comportarnos de una manera un poco alternativa y cosas como el ácido enfatizaron aún más esa actitud (risas)

(Phil May regresa y mantienen una pequeña conversación acerca de a quién le toca pagar la cuenta)

DT: Disculpa.

Ningún problema.

DT: Phil, ¿qué influencia tuvo el ácido en tu carrera?

PM: Totalmente. Very importante. Muy importante. Lo cambió todo (en español). Me influyó en el aspecto visual, en las letras… Muy muy importante.

¿Temas como “Defecting Grey” podrían considerarse una consecuencia directa de vuestra experimentación con el LSD?

PM: Sí, sí. “Defecting Grey” fue como una maqueta para S.F. Sorrow. La idea de que la música sea cíclica, se repita de distintas maneras, regrese…

¿Y cómo desarrollasteis el concepto para S.F. Sorrow, la idea de contar una historia a través de un disco?

PM: No queríamos grabar cinco caras A y cinco caras B, queríamos construir una pieza musical que fluyese de manera continua; de la cuna a la tumba. Yo había escrito un relato llamado “Sergeant Sorrow” y partimos de él para empezar a escribir canciones, y según componíamos las canciones la historia empezó a desarrollarse. La historia nos llevaba a escribir una canción y las canciones escribían la historia.

DT: Sí, fue un proceso que funcionó por los dos lados.

PM: La narrativa y la música se retroalimentaban la una a la otra para crear un tapiz.

1969

Wally Waller, Phil May y Dick Taylor (arriba), Twink Alder y Jon Povey (abajo)

¿Qué papel tuvo el productor Norman Smith en aquellas sesiones?

DT: Fue enormemente influyente.

PM: Él era el sexto miembro del grupo.

DT: Sí, porque musicalmente pensaba del mismo modo que nosotros. Tenía un carácter muy distinto pero le gustaba experimentar con la música y también técnicamente.

PM: Nos ayudó mucho grabar en Abbey Road, donde la gente trabajaba con mucho entusiasmo para intentar derribar las limitaciones a través de las nuevas tecnologías musicales.

Ese disco tenía todos los ingredientes para ser un gran éxito: un concepto original, grandes canciones, muy buenos arreglos… ¿Por qué creéis que no lo fue?

PM: Era demasiado pronto. Creo que S.F. Sorrow llegó un año antes de tiempo.

Porque, por ejemplo, al año siguiente The Who tuvieron un gran éxito con Tommy, un disco que bebe mucho de S.F. Sorrow.

PM: Sí, catorce meses después. Pero es que lo sacamos un año antes de tiempo. EMI ni siquiera mencionó las palabras “ópera rock” o “concepto” en la nota de prensa, sólo dijeron “nuevo disco de los Pretty Things”. Finito.

¿Y qué sentisteis cuando otra gente digamos “tomó prestadas” vuestras ideas y tuvo un gran éxito con ellas?

PM: Me decepcionó que el disco no se vendiera, pero para entonces ya habíamos escrito Parachute así que ya estábamos a otra cosa.

Dick, justo después de S.F. Sorrow tú abandonaste la banda. ¿Puedo preguntar por qué?

DT: Simplemente pensé que S.F. Sorrow era un gran disco y estaba muy contento de haberlo grabado, pero los Pretty Things eran lo único a lo que me había dedicado durante años y tenía ganas de ver cómo era el mundo al margen de ese grupo reducido de gente. Lo cual fue divertido, una vez más (risas). Fue cuando grabé a Hawkwind.

Twink Phil Dick

El batería John ‘Twink’ Alder, Phil May y Dick Taylor en 1969

¿Cómo fue la experiencia de producir el primer disco de Hawkwind?

DT: Interesante (risas). Fue como… Cuando ellos empezaron eran muy parecidos a nosotros cuando empezamos.

¿En qué sentido?

DT: Quizá no desde un punto de vista estrictamente musical, pero creo que el espíritu que tenía su música sí que era el mismo. Recuerdo ir a uno de sus conciertos y pensar “así es cómo debiera ser – un montón de gente pasándoselo bien en un pequeño club en Notting Hill” y decidí que quería formar parte de aquello.

¿Tenían Hawkwind algún tipo de disciplina en el estudio o era todo locura absoluta?

DT: Más bien locura. Al final acabamos grabando casi todo el disco en directo, lo cual no había sido mi intención en un principio, pero era la única manera de conseguir que trabajasen. Intenté que grabaran por tomas cada uno por su cuenta, que es como yo estaba acostumbrado a trabajar, y de hecho grabamos un par de temas así, pero al final acabamos metiendo toda su PA en el estudio y les dije “tocad y ya está” (risas).

Phil, mientras tanto los Pretty Things grabasteis un disco junto a Philippe DeBarge. ¿Cómo surgió aquello?

PM: Él era un millonario y quería que los Pretty Things grabasen un disco con él, así que escribimos algunos temas para él.

¿Pero no le conocíais antes de que os llamara para grabar el disco?

PM: No. Vino a Londres y nos conocimos allí. Tenía una casa en… Bueno, tenía muchas casas. Y fuimos con él a Sanit-Tropez, conocimos a su familia, y fue ahí donde empezamos a componer el disco, Wally (Waller, bajista de la formación clásica de los Pretty Things) y yo.

Parachute

La formación de la época de Parachute: Jon Povey, Phil May, Skip Alan, Wally Waller y Pete Tolson

Después hicisteis Parachute, que es uno de mis discos favoritos. ¿Qué opinas de ese álbum más de 40 años después?

PM: No sé. Es difícil porque pertenece a un contexto temporal concreto, a un pasado que se queda fosilizado para siempre mientras tú sigues cambiando.

Dick, tú ya no estabas en la banda pero ¿escuchaste el disco cuando salió? ¿Qué te pareció?

DT: Oh sí, de hecho fui al estudio a visitarles un par de veces mientras lo estaban grabando y fue muy interesante ver lo que hacían. Sabes, siempre fuimos amigos y aunque ya no estuviera en el grupo seguía disfrutando de su compañía y nos veíamos a menudo.

PM: Incluso ahora con Wally, Skip y Jon (Alan y Povey, batería y teclista que abandonaron la banda junto con Waller en 2008), siguen siendo de nuestra familia. Vic Unitt, Pete Tolson… (los dos guitarristas que ocuparon el puesto de Taylor tras su marcha)

De hecho ellos regrabaron Parachute hace un par de años.

PM: Eso fue un problema.

¿En serio?

PM: Un problema gordo. (Waller, Alan, Povey y Tolson se unieron en 2009 bajo el seudónimo XPT’s (Ex-Pretty Things) y publicaron una nueva versión de Parachute, Parachute Revisited, en 2012)

¿Podemos entrar en ese tema o preferís pasar a otra cosa?

PM: Nah, fue algo muy estúpido por su parte.

DT: Creo que el principal problema fue el hecho de que, al principio, se querían llamar a sí mismos The Pretties (nombre con el que los fans de los Pretty Things siempre se han referido a la banda) y eso era una locura. Es como si de repente Bill Wyman decidiera montar una banda y la quisiera llamar

The Stones

DT: Exacto (risas). Y es que parecía que ni siquiera se daban cuenta de lo estúpido que era todo eso.

PM: Sí, pero también había una motivación económica. Por entonces el sello Snapper se había gastado bastante dinero en la edición especial de Parachute, una edición de cuyas ventas ellos cobraban royalties. Sacar a la venta al mismo tiempo un disco que rivalizara con esa reedición fue simplemente estúpido. En Inglaterra lo llamamos vender las joyas de la familia por nada. Pulir el collar de tu madre por 20 euros cuando sabes que vale diez mil (Dick se ríe). Y eso es lo que hicieron, así que durante un tiempo hubo un gran problema.

Phil Robert

Phil May, el presentador J.J. Jackson y Robert Plant en el programa de televisión The Midnight Special en 1975

¿Las cosas están más tranquilas ahora?

PM: Sí. Porque ahora tenemos la box set grande, y ahí sí que está todo.

Después de Parachute en los setenta adoptasteis un sonido más hard rock y firmasteis con Swan Song (el sello fundado por Led Zeppelin). ¿Qué recuerdas de aquellos tiempos?

PM: No demasiado.

DT: (Se ríe) Venga Phil, tienes muchas historias buenas sobre esos tiempos.

PM: Sí, pero no me acuerdo de ellas (también se ríe). Fue una época de muchas drogas. Demasiada cocaína.

¿Cómo era trabajar con Peter Grant?

PM: Maravilloso. Era como un padre para mí.

DT: Yo sólo llegué a conocerle años después y me pareció un tipo encantador.

¿En serio? No es la imagen que se suele tener de él…

PM: Lo era, pero era capaz de matar por sus artistas. Si puteabas a uno de sus artistas literalmente iría hasta tu casa y te asesinaría (risas). Por Led Zeppelin, los Pretty Things, Maggie Bell… te mataría.

En 1976 la banda se disolvió. ¿Por qué tomasteis la decisión de dejarlo?

PM: Demasiadas drogas. Todo era muy hedonista, no era divertido. Mucho dinero, muchas fiestas… y la mente de las personas cambió.

¿Todo se volvió demasiado grande?

PM: Sí. Éramos como hermanos y de repente sientes que no conoces a tu propio hermano. Yo quise hacer un disco en solitario y, cuando quise darme cuenta, los Pretty Things se habían sumado a mi disco en solitario, así que le dije a Peter “esto es estúpido, abandono”. (Aparece el bajista, George Pérez) ¡George! La cuenta está en la barra.

DT: ¿Ya que vas te importaría pedirme una cerveza?

George Pérez: Claro.

PM: Dile a la señorita que la apunte a mi cuenta.

1973

La formación de la banda a mediados de los setenta: Pete Tolson, Gordon Edwards, Jack Green, Skip Alan, Jon Povey y Phil May

En torno a esa época bandas como los Ramones o los Sex Pistols estaban citando a los Pretty Things como una de sus principales influencias. ¿Qué pensasteis del movimiento punk cuando surgió?

PM: Me encantó. Una noche fui con Jimmy (Page) y Robert (Plant) al Roxy y toda la gente empezó a escupirnos (risas). Así que dijimos “ok” (más risas).

¿A Jimmy y a Robert les gustaba el punk?

PM: Queríamos comprobar qué estaba ocurriendo. Nos gustaba la energía y la actitud. Esa actitud de “que os den por el culo”.

DT: Yo fui a ver tocar a los Clash un par de veces y me encantaron. De hecho esa fue una de las cosas que me motivaron para volver a tocar, porque llevaba un tiempo sin tocar con nadie. Fue como un retorno a cómo eran las cosas en los primeros años de nuestra carrera, con toda la gente realmente viviendo la música.

PM: Disculpadme (vuelve a salir a fumar).

DT: Creo que a principios de los setenta todo giraba en torno al dinero, cuánta pasta podías sacarle de anticipo a la compañía de discos… y a mí realmente no me gustaba estar en ese tipo de escena, vivir ese estilo de vida de estrella del rock. No era lo mío. La música consiste en conectar con la gente, no en estar por encima de la gente, para nada. Y lo genial del movimiento punk es que todo el mundo estaba en un grupo y eso estaba muy bien. Quizá algunas de esas bandas no fueran los mejores músicos del mundo – aunque había unos músicos fantásticos en la escena punk, especialmente baterías, había unos baterías geniales.

1980

Taylor, May, Povey, Tolson, Waller y Alan se reúnen en 1980 para grabar Cross Talk

Topper Headon, por ejemplo, era un batería impresionante.

DT: Desde luego. Ví a bandas como los Ruts que eran fantásticos. Los Ruts, los Members… Tantas bandas geniales. Y la gente suele decir “oh, son punk”, pero eran muy buenos y tenían mucha energía. Desafortunadamente creo que el movimiento punk moderno se basa más en torno al atuendo, mientras que en los días del punk no existía un código de vestimenta, cada uno llevaba lo que le apetecía, pero hoy en día parece que se ha cristalizado y es como “para ser un punk tienes que llevar esto y lo otro” (George aparece con dos cervezas) Parece que me sobra una cerveza, ¿os apetece?

Claro. ¡Salud!

DT: ¡Salud!

Durante los ochenta y los noventa reformasteis los Pretty Things con distintas formaciones. ¿Fueron tiempos difíciles?

DT: Algunos de ellos fueron muy buenos tiempos. Nos afincamos en Holanda y trabajamos con algunos músicos holandeses. Hubo distintas formaciones pero intentamos mantener vivo el espíritu de la banda. Hubo algunos momentos más complicados pero también lo pasamos muy bien, no cambiaría nada de aquellos años. En torno a esa época fue cuando empezamos a trabajar con nuestro mánager actual, que consiguió arreglar nuestro contrato con EMI de modo que recuperamos todos los derechos sobre nuestros discos. Entonces fue cuando reunimos a la formación de S.F. Sorrow y estuvimos tocando juntos durante unos ocho años hasta que, desafortunadamente, Skip, el batería, empezó a sentirse un poco mal y le resultaba difícil salir de gira así que incorporamos a Jack (Grenwood), que es nuestro batería actual. Justo después el bajista Wally Waller y Jon Povey se tomaron un descanso porque sus mujeres habían enfermado, pero se acabó convirtiendo en un descanso permanente porque incorporamos a George (Pérez), así que la formación actual lleva junta unos seis años y creo que es una de las mejores que hemos tenido nunca.

¿Qué aportan George y Jack a la banda?

DT: Energía. Lo cual es genial, porque nos han ayudado a recuperar esa energía que siempre ha caracterizado a la banda y me encanta tocar con ellos. Es genial tocar con una sección rítmica joven y es divertido porque no existe una barrera de edad en la banda, todo el mundo se lleva bien, no hay una sensación de “ellos y nosotros”, son absolutamente parte de la banda.

Dick Gruta

Dick Taylor en Gruta 77 (Foto: Olivia LH)

¿Tenéis planes para grabar con esta formación?

DT: Acabamos de grabar un disco nuevo.

¿En serio?

DT: Sí, y también hemos publicado un directo en el que interpretamos nuestro primer álbum íntegramente y que estará a la venta en el concierto de esta noche (risas). El nuevo disco está terminado y lo vamos a editar a través de Repertoire, un sello alemán. También estamos a punto de sacar un box set que va a incluir… Todo (risas). Y más. Todo y más.

¿Llevará material en directo de los sesenta y los setenta, quizá?

DT: Creo que incluye algún dvd así que seguro que hay imágenes en directo, aunque no estoy del todo seguro de qué es lo que contiene exactamente.

Porque los Pretty Things nunca llegasteis a editar un disco en directo, no sois una banda cuyas actuaciones fueran muy documentadas en la época.

DT: No se editó nada de manera oficial pero hoy en día no dejo de ver grabaciones en youtube que me sorprenden hasta a mí (risas). Y hablando de grabaciones en directo, Repertoire también va a editar un dvd que va a incluir todas nuestras actuaciones para el programa alemán Rockpalast, así que no te preocupes, ahí va a haber bastante material en concierto.

Suena genial. ¿Y cincuenta años después qué es lo que te hace seguir adelante?

La pobreza (risas). No, no, no, estoy de broma. Esto es lo que hacemos, ¿qué podría ser mejor que esto? Y el club de esta noche parece bastante interesante… (risas)

¿Crees que, a largo plazo, el hecho de que no tuvierais tanto éxito como contemporáneos vuestros como los Rolling Stones o los Who ha demostrado ser un beneficio?

DT: Estaba a punto de decir eso mismo. Parece ser que en la actualidad somos considerados una banda muy cool, no me preguntes por qué… Pero sí, creo que no llegamos a ganar mucho dinero cuando la gente estaba ganando dinero con el rock and roll, pero hoy en día prefiero estar donde estamos nosotros que donde está la mayoría de la gente que sí que ganó mucho dinero.

Now

The Pretty Things en 2014: Jack Greenwood, Frank Holland, Phil May, Dick Taylor y George Pérez

Os permite estar más cerca de la gente.

DT: Más cerca de la gente. Y vivos, lo cual también ayuda mucho (risas).

Porque no me imagino sentarme a compartir una cerveza con Pete Townshend o Mick Jagger en un bar.

DT: Con Keith quizás (risas).

Pero ellos deben estar más aislados, en una especie de burbuja.

DT: Creo que sí que deben estarlo, pero aun así hay algunas personas como… No me sorprendería encontrarme a Ronnie Wood aquí (risas) y puede que a Keith. Pero sí que creo que debe ser muy difícil vivir así, entrar en cualquier sitio y que todo el mundo te reconozca y te empiece a señalar. Prefiero estar donde nosotros estamos.

¿Así que estás satisfecho?

DT: Desde luego. No cambiaría quién soy ni dónde estoy por nada. Aparte de algunos momentos cuando estás sentado en la furgoneta pensando “¿cuántas horas quedan?” (risas) Pero incluso eso es bueno porque tienes la posibilidad de ir a muchos sitios y a mí me gusta conocer lugares nuevos. No se me da muy bien tomarme vacaciones, así que para mí mi vida es unas vacaciones.

De acuerdo, pues creo que eso es todo. Muchas gracias, realmente ha sido un placer hablar contigo y nos vemos dentro de unos minutos en el concierto.

DT: Genial, muchas gracias.

Gruta 2

Taylor y May en Gruta 77 (Foto: Olivia LH)

Y, efectivamente, unos minutos después los Pretty Things están en lo alto del escenario de Gruta 77 desgranando un repertorio de rhythm and blues sudoroso, zigzagueante psicodelia, apasionado blues acústico y rock and roll frenético como si por ellos no pasasen los años; como si esa energía que les transmite la cercanía con su público fuera el elixir de la eterna juventud. A sus más de setenta años, Dick Taylor y Phil May siguen viviendo por y para la música, y ni siquiera los achaques de salud son suficientes para impedir que sigan deseando subirse a un escenario todas las noches para hacer lo que más les gusta.

Cuando abandonamos la sala, observamos la enésima prueba de que los Pretty Things tienen los pies en el suelo más que cualquier otra banda de su época: Dick Taylor está en la calle afanándose en cargar el equipo del grupo en su furgoneta. Nos despedimos de él y emprendemos el camino de vuelta a casa, sonriendo al pensar que la recompensa de Taylor y May por haber escrito la historia del rock and roll sin esperar nada a cambio es que cada noche pueden seguir sintiendo esa excitación, esa cercanía y esa complicidad con la gente que fue lo que les hizo querer dedicar su vida a la música hace ya más de cincuenta años. Y eso es algo de lo que muy pocas, por no decir ninguna otra banda de su generación puede presumir. Esperamos que sigan disfrutando de ello durante muchos años.

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